La muerte como inspiración.

Cuando descubres que cada día no es un día más sino un día menos, todo cambia.

 

Así empezaba mi mañana aquel día, leyendo esa frase en un sobre de azúcar que indirectamente me decía que tenía los días contados. Lo sentí como un tortazo a mano abierta. Ese día el café me espabiló tanto que aún me dura.

… fue la frase correcta, en el momento correcto.

¿Te ha ocurrido alguna vez?

No es que nunca antes hubiera pensado en la muerte, pero esta vez fue la gota que colmó el vaso. Por unos segundos pude sentir el final y entendí que el tiempo es tan valioso porque se acaba.

Había pasado bastante tiempo sin pararme a pensar en eso. Vivía por inercia esperando a que llegara la noche, el día de mañana o el fin de semana. Sin ser consciente, los días iban y venían, pareciendo interminables, infinitos. Como si el tiempo no tuviera valor por parecer inagotable, y así lo malgastaba muchas veces. Necesitaba despertar pero no era capaz de verlo. Así, un día tras otro.

Tenía una vida de la que no me podía quejar. Pero dentro de mi, entendí que tampoco me podía conformar y dejar de soñar.

… lo sentí como una nueva oportunidad.

Miraba hacia atrás y dolía darse cuenta de no haber valorado el tiempo mucho antes. Sin embargo, me sentía dichoso por haberlo entendido ahora y no dentro de 20 años. Ahora, consciente, el tiempo se me antojaba nuevo, a estrenar.

 

La muerte como renacimiento.

 

Entiende la muerte para entender la vida.

En cuestión de días, había cambiado mi realidad. Antes tenía miedo de intentar cosas nuevas, ahora tenía miedo de no intentarlas y perder así la oportunidad de conocerme más. Se acababa el tiempo y yo quería vivir. Había renacido.

… antes me aterrorizaba fallar, ahora me aterroriza el hecho de no intentarlo.

Como ves, antes mis miedos me desmotivaban mientras que ahora son mi mayor motivación.

La vida es cambio, así que yo tenía que ser adaptable. De la rigidez me venían muchas de las dificultades. Por ejemplo: cuando pensaba en empezar a cambiar algunas cosas, lo sentía como una traición a mi verdadero ser. Como un romántico estancado en su forma de ver el mundo. Y esto, lejos de sumar, me restaba posibilidades de conocer mi verdadero yo.

Me di la oportunidad de cambiar, Simplemente. Poco a poco, de forma que siempre pudiera volver donde estaba. Ya sabes, no se trata de cambiar por cambiar sino de hacerlo con sentido. Mi finalidad en este momento es la de conocerme mejor.

Abierto al conocimiento, me esfuerzo en no juzgar nada ni a nadie. En todo momento se aprende algo. Quiero ser capaz de mirar el mundo desde ojos curiosos y no enjuiciadores.

 

 

¿Para qué sirve todo esto en mi día a día?

 

Teniendo en mente que vamos a morir, quizá merezca la pena hacer algo diferente ¿no?

¿Y qué podría YO hacer diferente?

  • Empieza a aprender sobre eso que siempre te ha llamado la atención.
  • Empieza a expresar tu creatividad, tu amor… comparte tus emociones.
  • Deja de pensar que vales poco. Vales muchísimo.
  • ¿Con quién no has hablado que te gustaría hablar?
  • ¿Con quién hay rencores que te gustaría solucionar?
  • ¿Qué no te has perdonado a ti mismo?
  • Empieza a valorar lo que tienes, no esperes a perderlo.
  • ¿Le has dicho a esa persona especial cuánto la quieres?

Y todo lo que se te ocurra.

Tratar de entender la muerte nos ayuda a entender el tiempo. A empezar a ver que: todo se reduce a este instante. No importa lo que hicimos ni lo que pensábamos hacer. Nuestro poder de cambiarlo todo es REAL. Sólo hace falta una acción, para bien o para mal.

Y siempre tenemos ese poder porque el presente es eterno, siempre estamos en él.

Muere un segundo y nace otro, y así todo el rato.

Pero… ¿Y qué son entonces el pasado y el futuro? En breves palabras: siguen siendo experiencias presentes que tienen lugar aquí y ahora. El pasado en cuanto a experiencia de recuerdo (Yo recuerdo mi pasado ahora) y el futuro en cuanto a experiencia de expectativa (Yo espero algo de mi futuro ahora). No están en torno al presente sino que están en él.

Eso significa que lo más importante es entender que todo depende de tu decisión.

Si no te gusta tu pasado, empieza a crear uno nuevo.

Si no te conformas con tu futuro, sueña uno diferente.

 

¿Por dónde empiezo?

 

Con calma y regularidad. Cinco minutos de vez en cuando, son mejores que nada.

No es que dejemos de saberlo, es que se nos olvida…

 Piensa en tu muerte, pero no hacen falta detalles. Da igual si es un tiburón o una serpiente venenosa. Lo importante es que veas que tu tiempo se acaba y que este presente no parará hasta llegar al final.

Mi objetivo es llegar al punto en el que valorar cada momento sea la única opción. Escribir mi vida sin dejarme nada en el tintero.

 

 

Evaluación final: Las tres preguntas más importantes.

 

¿Sentí amor?

¿He vivido como merecía?

¿He hecho lo que más me importaba?

 

Estas tres preguntas se las debo a Brendon Burchard, un tío excepcional. Su vida cambió por completo después de sobrevivir a un accidente de tráfico. Al salir del coche y tras unos segundos, se sintió más vivo que nunca, y es que había estado a punto de perderlo todo y eso le mostró el verdadero valor del tiempo.

Lo describe en su libro llamado LIFE’S GOLDEN TICKET. Nos cuenta cómo al salir de aquel coche le venían a la cabeza esas tres preguntas y cómo se sintió vacío al no poder responderlas como le hubiera gustado. A partir de ahí se propuso que, para el día definitivo de su muerte, debía ser capaz de responderlas satisfactoriamente. Además, se había propuesto recordar ese momento regularmente para mantener el contacto con la inspiración.

¿Te importaron lo suficiente aquellos a tu alrededor, les prestaste suficiente atención y aprecio? ¿Fui abierto al expresar mis sentimientos? ¿Sentí amor?

¿Viví mi vida o viví la vida que los demás esperaban de mí? ¿Fue mi vida lo suficientemente vibrante, excitante y presente? ¿Me atreví a tomar los riesgos suficientes, a intentar dar lo mejor de mí, a soñar grande y a luchar por alcanzar mi máximo potencial?

Finalmente ¿Tuve un propósito? ¿Importó de algo todo lo que hice?

 

Mi conclusión.

 

Todo esto da mucho para meditar y reflexionar. Lo que veo es que hay muchas formas de entender la vida y no sólo la que estamos acostumbrados. Mi propósito es seguir ahondando en mi conciencia y, como un juego, ir aumentándola de nivel. Hay turbulencias en mi cabeza pero, me siento vivo 🙂

Si muero mañana… ¿estaré contento de lo que hice hoy?

Fuente de foto aquí.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.